Midnight in Paris (2011)

O cuando cualquier tiempo pasado no fue mejor
Más de uno habrá caído: es verdad, en el título sobra un “no”. Bueno; para mí sobraba hasta que vi esta fantástica película de Woody Allen.
A Allen le gusta retratar personas amargadas, en sus películas. Con traumas. Las historias con líos amorosos, son un habitual en él. Todo ello, marcado con un humor a menudo muy irónico y pesimista, metiendo, muchas veces, el dedo en la llaga de una sociedad marcadamente individualista.
Por esta razón, ver mucho su cine, puede ser contraproducente para la salud psicológica de más de uno. Pero… esta vez, el cineasta inglés, cambia un poco de chip. Gil es el clásico personaje woodyallenesco que va siempre con el lirio en la mano –me recuerda mucho al de La rosa púrpura del Cairo–, eso sí es verdad. No obstante, Allen, aquí construye una historia optimista, alegre –a pesar del contexto en la que se mueve–, de la que la mejor parada es la capital francesa: ya nos gustaría que el mismo resultado hubiera tenido nuestra Ciudad Comtal, con Vicky Cristina Barcelona…
Gil e Inez son una pareja de prometidos que deciden pasar unos días en París, ante su inminente boda. Él es guionista de Hollywood, pero sueña con escribir una novela, razón por la cual ama tanto la ciudad del amour, concretamente la época parisina de Scott Fitzgerald, Hemingway, Picasso, Dalí, Buñuel… Cuál no será su sorpresa cuando, volviendo solo al hotel, una noche –al sonar las doce campanadas– se le acercará un carromato de principios del siglo pasado, lleno de gente pidiéndole que les acompañe y le llevan a una fiesta… ¡con Hemingway y compañía!
A Woody Allen le ha salido bien esta película. De modo muy original y, sin andarse mucho por las ramas, consigue meternos rápidamente y con verosimilitud en este juego de idas y venidas al/del pasado. Y es de agradecer que nos cuente esta historia sin ahondar en las vidas licenciosas de alguno de esos artistas, cosa que le da un tono de divertimento muy simpático. Además, la fotografía como amarillenta le da un tono artístico, también reflejado en la carátula, al estilo Van Gogh. En el fondo, es el mundo de ensueño en el que vive el protagonista, siempre pensando aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor… ¿o no?
La podría haber protagonizado él mismo, porque Owen Wilson imita muy bien el papel que más de una vez ha encarnado, como en Misterioso asesinato en Manhatan. Pero, volviendo al optimismo del que hablaba antes, aquí, el director neoyorquino nos muestra algo de luz en el presente y que vale la pena ser vivida.









