11 de julio de 2010

Up in the Air (2009)

… o cuando alguien te viene el alma y el mundo se queda en silencio

Ryan Bingham ( George Clooney ) es, sencillamente, un hombre egoísta y frío. Trabaja en una empresa que se dedica a despedir a gente de otras empresas, intentando hacer ver al despedido el lado positivo de la situación. Así; sino más. Un trabajo nada agradable, pero que Bingham lo sabe hacer con mucho arte y es el mejor. Esto le lleva a estar casi todo el año volando de un lado a otro de Estados Unidos ya odiar los pocos días que está en casa. No quiere nada ni a nadie… Una pequeña maleta, le basta; y si acaso alguna relación esporádica con la que, de vez en cuando, disfrutar unas horas y mostrarse ante los demás como alguien que no está solo…

Pero esta vez algo puede cambiar. Alex ( Vera Farmiga ), una simpática compañera de viaje; Natalie ( Anna Kendrick ) una joven recién salida de la facultad que alardea de ser una experta en despedir a la gente, pero por teleconferencia ya la que Bingham tendrá que enseñarle su profesión; una hermana que se casa… Sucesos que pueden hacer que el “perfecto yuppe ”, cuyo único fin en la vida es legar a conseguir 10 millones de millas como viajero habitual, haga un giro radical…

En Up in the Air hay muchas cosas buenas . Jason Reitman , el director, demostra que Juno (2007) no fue sólo un «golpe de suerte». Reitman coscribe un guión con diálogos realmente bien trabajados (algunos con gran cinismo), y sabe hacer una crítica a muchas cosas de la vida consumista actual, sin caer en una fácil conclusión moralizante a lo que a veces cae el cine americano, pecando de inocentón y evidente.

También de Clooney son responsabilidad las bondades de esta película: encarnando a un tipo desagradable y antihéroe, consigue que el personaje caiga bien: es un tipo de vida frívola, frío y ególatra, pero llama a la compasión. Nadie quiere estar en su lugar: tanto la obsesiva meta de las millas, como las «negras» conferencias que da, invitando a no comprometerse en absolutamente nada, o la frialdad con la que despide, hacen ver que hay algo que no va en este ejecutivo. El espectador se queda con la otra cara de la moneda: la que se muestra en la intervención del trío protagonista : hay algo mucho mejor que tener dinero, ser un don Perfecto y tener una vida aparentemente feliz. Los demás. «La vida, mejor en compañía», lega a decir Bingham…

No es una película para muy jóvenes : además de que no pillarían de qué va realmente la película, se quedarían sólo en la anecdótica imagen de lo que puede hacer lo que le venga en hambre si se lo puede permitir. Ese es el comienzo. El comienzo hacia la madurez. Porque inmaduro es el protagonista -«¿Aislado? ¡Si estoy rodeado!», le dice a su hermana- , e inmaduros son las otras dos ; a su modo. Una porque aún le queda mucho que aprender ya la primera de cambio se deja liar por el chico que acaba de conocer en el baile, y la otra porque no está contenta con lo que llama su «vida real», y tiene que huir buscando una especie de «Nunca Jamás», a Peter Pan. Incluso el futuro marido de su hermana es un inmaduro, que no se viene capaz de tomar una decisión que le implique de por vida.

Y es que de eso va la película. De la necesidad del hombre -del ser humano- de tomar compromisos y de no funcionar aisladamente, sino con y para los demás . Es una historia de «conexiones», lo que también le recorda, Natalie. Muy interesante, en este sentido, el diálogo que añado a continuación, entre ella y Ryan:

  • R.: ¿has experimentado alguna vez la sensación de mirar a alguien, sentir que está viendo tu alma mientras el mundo se queda en silencio?
  • N.: Sí.
  • R.: Ya, pues yo no»
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