24 de octubre de 2012

Maktub (2011)

Por un momento, imagínate que estás en la fiesta de una boda. Imagínate que estás bailando contigo hija, subido en un estrado; y como tú y tú hija, muchos más. Y que, justo al lado, tienes a una gorda -sí: una señora gorda- a la que también le gusta bailar pero que no controla demasiado sus movimientos y que, de repente, esa gorda -sí: esa señora gorda-, sin quererlo -ni se da cuenta-, te da un viaje con todo el trasero y tú espalda pierde su dignidad. Ve las estrellas, así es. Y no sólo eso. Imagínate que, no sabes cómo, ve a esa señora gorda -sí: la gorda-, por todos lados. En la oficina, por la calle, en tu casa…

Esto es lo que le pasa a Manolo. Su mujer no acaba de creerle; de hecho, se parte el bazo ante las ocurrencias de su marido. Pero, por si acaso, le dice que acuda al médico que le encarga un TAC. Y ahí, conocerá a Antonio, un chaval canario, muy descarado, hijo de madre soltera, que tiene un cáncer y sabe que va a morir. Lo que no sabe Manolo es que ese chico le va a cambiar la vida. Miedo completo: la suya y la de su familia.

Si cae en tus manos esta película -ahora en DVD-, por favor, toma asiento y descansa. Desternillante, se poco . Con un humor, sincero y sano. Paco Arango , el director, con esta simpática historia basada en hechos reales consigue algo nada fácil de hacer: hablar de un drama -la historia de un niño que se va a morir- de modo muy divertido. Pero sin ser superficial . Nada más lejos de la realidad: combina muy bien la lágrima y el sonrisa, tocando temas trascendentales para la vida como son la fe -¡en Dios, sí! ¿Por qué habrá tantos que le temen?-, la fidelidad, la amistad, la fraternidad, el perdón…, sino que chirríe ni suene a cosa artificial.

Algunos la han acusado de ser demasiado irreal, miedo «inocente», a lo que les preguntaría: ¿es que la familia tiene que ser desestable, con relaciones de dos días, hija tontaadolescente con novio aunmástontodelculoyobseso ? Me parece que nos estamos acostumbrando tanto a las vidas tipo Física y Química , oa la pastaflora de los Crepúsculos y demás idioteces, oa las falsas películas románticas -romanticonas, diría yo- que nos presenta a menudo Hollywood…; nos estamos acostumbrando tanto a esto, digo, que, cuando veamos una historia normal decimos: «¡Ay! ¡Qué falso! «.

«Esto es así», como diría alguien a quien aprecio: Maktub es una historia de verdad: una película que desprende optimismo –¡existe el optimismo! ¡de verdad!- a pesar de la dureza de la situación, dando mucha importancia a la familia ya las relaciones que se desprenden de ella. ¿Falsa? (insisto): pero me parece que -tristemente- más de uno no entiende que sí puede existir un amor puro . Y en realidad, es lo único que hace feliz. A la experiencia me remito… Y a esta gran película y contraste con la relación de la madre y «su amigo».

Contribuye a todo este marco el gran actor argentino que es Diego Peretti en su papel de Manolo, y también los demás, especialmente la abuela Merche ( Amparo Baró ): antipática, pero que se hace querer.

Por supuesto, como todas las películas familiares de enredos, la secuencia de la cena es memorable . No sólo por la situación. También porque ahí está el quid de la película.

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