Ice Age 3: alargar lo que ya no podía más

Su éxito ha sido bastante sonado y así lo deseaban sus creadores; pero yo no esperaba una gran película. La segunda parte me aburrió y me cansó. Me aburrió lo que se suponía era la historia principal -la huida del deshielo de los Manny, Diego, Sid, el perezoso -, y me cansó la pesada historia antiheroica de Scrat, esa especie de ardilla a la caza y captura de una bellota.

Así las cosas. No esperaba mucho, pero me ha sorprendido; positivamente digo.

Lo más seguro es que ya se habrían dado cuenta –directores, guionistas y productores- de las debilidades de las anteriores historias, y aquí se han roto un poco más el coco. Aunque a costa -todo hay que decirlo- de forzar la «rentrée» de los dinosaurios, inventándolos en un mundo paralelo poco verosímil: el subterráneo (esa invención suena un poco a: «tenemos que inventar otra historia, pero el hielo no da para más. ¿Qué podemos hacer?»). Yo recomendaría a la Fox buscar otras historias: Ice Age 3 es alargar lo que ya no tenía más.

Pero bien; en honor a la verdad hay que decir que, a mi entender, Ice Age 3 tiene más historia: la manada protagonista ya no huye sino que busca. Se lanzan a la aventura para rescatar a Sid de ese mundo subterráneo en donde viven los dinosaurios que, suponían, se habían extinguido en la primera parte (por eso lo de «ice age», edad de hielo). Ahí los seis amigos tendrán que pasar por varias aventuras valiéndose de los demás.

El guión está bien estructurado. En la primera parte se presentan los problemas que conlleva la vida en una manada tan extraña -un tigre, una pareja de mamuts, dos comadrejas, un animal raro y feo… Y en la tercera, se cierran (por ejemplo -SPOILER-, Diego ya puede correr porque está en juego algo más que el hambre: la amistad y, sobre todo la «familia»); pero me parece que hay cierta incoherencia en ese cierre: los conceptos de familia, amistad, paternidad/maternidad, el lugar propio de cada uno… no están muy claros y eso hace que la historia cojee un poco.

Es amistad, sí, la que existe en esa manada. Y en ese sentido, es muy buena…; pero el caso es que en toda la película apenas se usa el término «amistad».

En realidad, si tuviéramos que buscar muchos pies al gato, podría destrozar unas cuantas películas. Y no es esta mi intención. Lo que hace de Ice Age 3 un puro entretenimiento es precisamente ese poco de ko’s en la historia. Es divertida. Tiene algunos gags realmente buenos, al más puro estilo de las viejas historias de Bugs Bunny o Tom y Jerry -como lo de los antojos-, pero ya está. Mejor que la segunda, aunque sin tener tanto éxito ya que esa llevaba la inercia de la primera.

La segunda parte de esta tercera entrega pierde fuelle rápidamente, aunque termina con un cruzarse de tramas que atrapa al espectador y están bien llevados. Lástima que se aproveche poco al monstruo principal y tan sólo tenga una aparición de actor bien pagado del que interesa que salga en los títulos…, porque da «empaque».

Total: una película divertida, técnicamente muy bien hecha -¡cuánto se ha mejorado en este sentido!-, pero con una historia, aunque mejor que las anteriores, floja.

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